Jubilados y gremios se movilizaron al congreso para rechazar la Reforma Laboral

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La manifestación de los gremios fue convocada por la CGT para las 16, pero los jubilados se presentaron en el Congreso antes del mediodía como cada miércoles.
El clima en las inmediaciones del Congreso Nacional se pone tenso este miércoles, ya que comienzan a llegar los primeros manifestantes para expresar su descontento con la propuesta de reforma laboral impulsada por el Gobierno Nacional. La iniciativa, debatida en las cámaras del Senado, ha despertado un hondo rechazo por parte de diversas organizaciones, incluyendo gremios, asociaciones de jubilados y ciudadanos de a pie.
Las organizaciones gremiales, encabezadas por la Confederación General del Trabajo (CGT), pianificaron la concentración para las 16 horas. Sin embargo, jubilados y otros grupos comenzaron a hacerse presentes antes del mediodía. El motivo: dos frontes de disconformidad que han convergido en esta manifestación masiva. Por un lado, la reforma laboral que muchos consideran un retroceso. Por otro, los ajustados presupuestos que golpean principalmente a los jubilados, quienes sienten tremendamente que sus ingresos no permiten un vivir digno.
El despliegue de seguridad fue significativo, el Gobierno destinó varias unidades de la Policía Federal para custodiar el perímetro vallado alrededor del Congreso. Entre Ríos, la avenida principal de acceso, estaba prácticamente copada por una multitud que enarbolaba banderas y alzaba pancartas con lemas que reflejaban su descontento.
Voces como la de Liliana, una jubilada proveniente de Los Polvorines, resonaron entre la multitud. Con evidente emoción, expresó que sus motivaciones no eran completamente egoístas, ya que también marchaba por las futuras generaciones: “vengo por mis nietos, por mis hijos y para que la Argentina tenga un futuro”, declaró con lágrimas en los ojos. En un tono crítico, admitió su decepción respecto a las promesas incumplidas de Javier Milei, a quien dijo irónicamente haber apoyado en elecciones pasadas.
Por su parte, María Laura, una docente de Historia de La Matanza, consideró esta medida gubernamental un anacronismo: “Es un regreso al siglo XIX”, afirmó y subrayó el impacto negativo que este proyecto de ley traería sobre la calidad de vida de los trabajadores, en comunidades ya aquejadas por restricciones económicas. Expresó también su preocupación sobre la seguridad alimentaria de sus estudiantes, algunos de los cuales asisten a clases con necesidades básicas insatisfechas.
La jornada trascurre con algunos incidentes menores pero sin grandes altercados. El sentir predominante entre los manifestantes es una mezcolanza de indignación y esperanza. Esperanza de que su presencia masiva frente a las puertas del Congreso incline la balanza contra una reforma que consideran atentatoria contra derechos arduamente conquistados.
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